
Los Frescos del Palazzo Farnese, pintados por Annibale Carracci, son considerados de las obras más influyentes del periodo. Cuando se descubrió en el 1600 este ciclo del boloñés, cuyo tema central era el amor, se consideró una obra maestra. La mezcla que hace Carracci del naturalismo del norte de Italia y del idealismo romano sentó las bases del Barroco. Ahora, gracias a los esfuerzos combinados del World Monuments Fund, la embajada francesa en Italia (que ocupa el palacio) y la Fundaciónn de l’Orangerie pour la Philianthropie Individuelle que han reunido alrededor de un millón de euros, estos frescos serán restaurados.








